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Saturday, June 7, 2008

Alaska, día 6: adentrándonos en el parque.

Jueves 29 de Mayo

Ahora me toca a mí, que Justo ya le ha dado mucho a la "pluma" y se lo ha currado bastante ;-)

Habíamos tenido un día de descanso, pero eso no podía seguir así ;) Por tanto, tras madrugar y desayunar un buen “continental breakfast” del hotel, nos fuimos al parque, al Centro de Reservas, de donde salía el autobús que nos llevaría hasta la milla 53 de la carretera que se adentra en el parque.


Como véis en el mapa, el camino sigue más allá del Río Toklat (nuestra meta), hasta el Río Kantishna en la milla 90, el final (casi el doble de la distancia que recorreríamos). Pero hasta principios y mediados de Junio los autobuses que dan el servicio para llegar hasta el final, no estaban operativos, así que era lo que había.

Aún así, fueron más de seis horas de viaje y vistas majestuosas. Como decíamos en un post anterior, hasta la milla 15, se puede llegar en coche particular, pero a partir de ahí sólo se podía llegar en autobús o en bicicleta o andando.



La idea en este tour era maravillarnos con el paisaje e ir todos ojos avizor atentos de ver cualquier animal que se moviera. Y en cuanto alguien viera algo, rápido tenía que gritar "STOOOOOOOP!" para que el condutor parara y dando la referencia horaria de la posición del animal en cuestión, nos indicara al resto dónde lo había visto. Era divertido :-))

La experiencia prometía... Las dos señoras de Nueva Zelanda con las que compartimos vuelo, hacía dos días en Fairbanks -hacia el Ártico y vuelta-, habían estado los días anteriores en Denali, y nos comentaron que en una ruta que habían hecho ellas en autobus (que no podía ser otra que a la que nosotros nos habíamos apuntado, dado que no había más...), habían visto mucha vida salvaje, osos entre otros animales.

Además, mientras esperabamos a que llegara el autobus, bajo el fresquito mañanero, el chico del Centro de Reservas, encargado de amenizarnos la espera, nos contó que el día anterior él, en esa misma ruta, había visto ¡¡12 osos!!

El momento "oso" de Justo iba a tener lugar :-) Tanto en Yosemite (por 2 veces) y en el Lago Tahoe (por otras 2), no tuvo forma de avistar un bonito Jackie, este podía ser su momento... :-O

Además en este parque uno de los animales más comunes es precisamente el de la mencionada serie más de una vez, "Jackie y Nuca", la mamá, el oso Grizzly.

Pero además del oso grizzly, se suponía que podíamos ver muchos más animales, y para nuestra alegría nos los encontramos por el camino, desde la sencilla y veloz liebre (que llegué a ver como unas 20, pero no me dio tiempo a fotografiar ni 1 :-( ), hasta un oso pardo o negro en lo alto de una montaña.

Sí, esa cosa, a la izquierda de la nieve, en el centro de la foto que nos enseña su hermoso trasero ;-)) Lo he rodeado con un círculo rojo para que os sea más fácil de distinguir.

Bueno, había que echerle imaginación porque el osito en cuestión estaba bastante lejos y era el movimiento del mismo lo que nos indicaba que eso era el oso, no porque vieramos sus rasgos perfectamente definidos.
¡Un hurra para el que lo reconoció y dio el aviso al resto de los que estábamos en el bus!
El zoom de nuestra cámara al menos no llegaba más lejos. Las montañas y los parajes son tan grandes, que si divisas cualquier animal a lo lejos, quiere decir que está MUY LEJOS.

Bueno Justo podía estar contento, ya había visto una mancha llamada "oso". Eso era lo más cerca que había estado de ver un oso de verdad. Esperábamos que el chico que nos contó que había visto 12 osos, no los viera todos a tanta distancia...
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Pero más cerca pudimos ver más animales:



Carneros de Dall

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Aguiluchos pálidos (Northern Harriers), o eso creemos ;)
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Y por supuesto muchos alces americanos (mooses) y caribús. Algunos de ellos con sus crías. Fueron algunos de los animales que se dejaron ver más cerca de la carretera, pero en cuanto el autobús se paraba para que pudiéramos observarlos y fotografiarlos, rápido se iban con sus crías, no como los carneros de Dall.

También pudimos avistar a lo lejos 2 manadas, una de caribús y otra de osos, "relativamente" cerca unos de otros. Pero MUY lejos de nosotros, por eso no nos molestamos en sacarles una foto...

Los Caribús y los Alces americanos son los animales más comunes del parque (2.000 de cada especie) , después les sigue los carneros de Dall (con 2.500) y por último los osos (300 grizzlies).

Pero además de éstos y las liebres que ya mencioné antes, tuvimos ocasión de encontrarnos, con unos veloces lobo y zorro que no hubo forma de fotografiar.






Pero además de los animales, también fue impresionante la inmensidad del paisaje que en todo momento nos rodeaba y que era imposible plasmar con nuestra cámara.
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Según nos ibamos adentrándonos en el parque la nieve se acercaba a nosotros, no sólo estaba en las cumbres, sino que los ríos, aunque corría agua por ellos, parte de ella seguía aún helada, esperando las temperaturas del verano para descongelarse y aumentar en gran medida su caudal. Nos alucinó bastante la cantidad de enormes ríos y enormes afluentes que podía haber allá donde mirarás. No creo que por aquí, tengan riesgo de sequía ;-)

Viendo todo esto entendíamos mucho de lo que sucedía en la película de "Into the wild".
De hecho, este fue el río protagonista de la peli: Teklanika.


Si véis esto y véis la película no os sorprenderá lo que ocurre en ella, pero igualmente os quedaréis flipados de que la naturaleza haga estas cosas :-O


Esta fue la meta de nuestro camino: el río Toklat:

Allí, cómo no, había una enorme tienda de campaña que albergaba algunos de los libros y souvenirs que había en el Centro de Visitantes. No pierden oportunidad, eh!!

Durante todo el camino, el autobús hizo unas cuantas paradas para hacer fotos y otras necesidades... Pero la idea era que el autobus llegara al destino final de un tirón, y una vez llegado allí, los que quisieran, se quedaran por allí o que más adelante en el regreso, se bajaran e hicieran parte de la vuelta andando, para así poder observar a su ritmo, cualquier animal que se encontraran en el camino. Pero el pelete era importante y el cansancio también. Y algo que había que tener en cuenta es que aunque tenías la oportunidad de subirte en cualquiera de los otros autobuses que iban detrás del nuestro (que salieron más tarde del Centro de Reservas), cabía la posiblidad de no tener sitio y a menos que fuera el último bus que pasaba, no te dejaban ir de pie. Así que preferimos no correr el riesgo y dado que ya teníamos nuestro sitio en nuestro bus, decidimos mantenerlo.
Menos mal, porque según ibamos hacia la milla 53 (la meta), el bus se cruzó con una pareja de señores mayores muy sanotes y pertrechados acorde al frío de la aventura. Nos dio tiempo a llegar al río Tolkat, estar allí unos 15 minutos y volver a verles en el camino de regreso. Subieron al autobús diciendo que habían pasado 2 autobuses antes del nuestro, pero que no pudieron subirse porque iban llenos. Había que tener mucho valor y sangre caliente para caminar bajo la nieve y el viento que corría.



De nuevo, el camino estaba lleno de bosques boreales, o coníferas liliputienese, como podéis ver en la nevada que nos cayó (¡en Junio casi!) de vuelta al "campamento base" ;-))

Es una de las ofrendas con las que el cielo puede sorprenderte en esta época del año, una gélida agua-nieve, muy buena para el cutis!!!!!!
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Cómo el frío y el cansancio hacía mella en nuestros cuerpos (como se puede ver en la siestita de vuelta que se pegó Justo), nos fuimos al hotel a descansar y ver algunos capítulos de "Doctor en Alaska"... ¡Hay que ver lo metidos que estábamos en el ambiente! :-))))

Pero el agotamiento me pudo y esos maravillosos colchones que utilizan aquí también > :-P, y no pude descansar esa noche. El caso es que cada hora o dos horas me despertaba, lo que me permitió darme cuenta que en esta época del año y a esa latitud, no hubo más de dos horas de noche. A la 1am aún estaba anocheciendo y cuando me desperté a las 3am, el tono del cielo se parecía mucho. ¡No podía ser que áun no hubiera anochecido! Me mantuve despierta lo suficiente para ver que la luz aumentaba M-U-Y L-E-N-T-A-M-E-N-T-E y que por tanto, ya habían pasado las horas de noche. ¡Impresionante!! La mala suerte fue, que para lo poco que dormí, no me dio tiempo a ver el amanecer :-(




Me volví a quedar dormida de nuevo aunque fuera a rachas, hasta que me levanté definitivamente... Ya dormiría en el coche...

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Buscando información, encontré el blog de Iosu el viajero, un periodista madrileño que con su mochila y guitarra a cuestas planeó un proyecto de unos 6 meses en el 2006, utilizando sobre todo como medio de transporte el autobús; y en el que visitaría el este y oeste de EEUU y el oeste de Canadá y muuucho de Sudamérica. Lógicamente para que lo haya mencionado, uno de sus destinos fue Alaska, y es curioso e interesante su viaje con los mismos destinos que el nuestro pero en algunos caracteres muy diferente. Se fue él solo a la aventura y conociendo a diferentes personas de su camino (algo similar a la peli que ya mencionabamos, pero de distinto planteamiento). Os recomiendo que le echéis un ojo a su aventura, es muy ameno de leer.

Por si queréis ver más fotos y pinturas impresionantes que muestran el verano en Denali ofreciendo una gran gama de colores en sus paisajes, pinchad aquí.

Friday, June 6, 2008

Alaska, día 5: huskies en el Parque Natural de Denali

Miércoles 28 de Mayo

Este día nos lo tomamos con calma desde el principio. Llevábamos un tute importante desde que salimos de Mountain View, y estábamos durmiendo poco, así que nos levantamos un poco más tarde de lo normal, desayunamos en el coche (quemándome la lengua con el chai – no de Starbucks, Jesús, no te preocupes- por el camino :) ), y nos fuimos al parque Denali.

El parque Denali es uno de los más grande de Alaska, con seis millones de acres (unos 25.000 kilómetros cuadrados). A principios del siglo XX ocupaba unos dos millones de acres, y se llamaba Parque Monte McKinley, debido a la mayor montaña de América del Norte, con unos 6.200 metros de altura, y cuyo nombre se concedió en honor del presidente de Estados Unidos. Años después, fue renombrado Denali, palabra de los indios Astabascanos, que significa "el grande". De hecho, ese es el nombre que los indios le dan a la montaña, y es como comúnmente se conoce.

Es un parque "salvaje" (lo que aquí llaman "wilderness"). Al contrario que otros parques, como Yosemite, no tiene casi carreteras, ni están pavimentadas (debido al mantenimiento del permafrost y a que el frío extremo de la zona causaría demasiados costes de mantenimiento), y sólo se permite el paso a coches privados las primeras 15 millas de la carretera, para evitar el paso te encuentras en una caseta a una simpática ranger.
En general, Alaska hace un esfuerzo constante por mantenerse salvaje, el último reducto americano de la vida sin civilización. No tengo muy claro si eso durará mucho, pero desde luego la diferencia de vida con respecto a lo que vemos en California es sorprendente.

ROSA------------------------------------


Ya en el parque, pasamos por el Centro de Visitantes del mismo y nos informamos de cómo podíamos ver una “demo” de perros de tiro, los famosos “huskies”.


Y en otra "chabolita" como esta, .... ;-), a un par de millas de distancia , el Centro de Reservas, compramos los tickets de autobús para la excursión que el día siguiente haríamos al interior del mundo salvaje del parque.

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Así que, mientras llegaba la hora, hicimos un poco de tiempo por allí. En el camino coincidimos con la llegada del famoso tren de Alaska.

Este tren tiene, en verano, 2 servicios (ida y vuelta) y 2 itinerarios (Anchorage - Denali - Fairbanks y Anchorage - Seward). Los trenes están muy bien montados y las vistas que ofrecen son espectaculares. Bastante parte del camino la vía del tren iba paralela a la carretera. Nosotros, como no tuvimos mucho tiempo para planear el viaje por nuestra cuenta, no pensamos en esa opción, sino que directamente pensamos en alquilar un coche e ir a nuestro ritmo. Esa es una gran ventaja que te da el coche y la autonomía de moverte por donde tú quieras, pero después de la grata experiencia en Holanda de viajar en tren, la verdad es que podría haber sido una gran opción.
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Así , a la hora de salida del bus que nos llevaba a ver los perros, nos acercamos a la parada y allí nos esperaba David, un conductor que anteriormente fue “ranger” (como el de Yogi , el oso :) ), que con un estilo peculiar nos fue poniendo al día de lo que íbamos a ver, y nos presentó a la ranger (ésta sí, en activo) que nos contaría todo.
Ya por allí estuvimos viendo a los perros.

Ahora comenzaban su temporada de descanso después de un duro invierno en el que los rangers patrullaban el parque con ellos, montados en trineos. Como decía antes, el parque Denali es un parque “salvaje”, y menos en un área muy pequeña, no se permiten ni automóviles privados, ni ningún tipo de motor, excepto por los autobuses del propio parque. Por tanto, los rangers realizan sus patrullas diarias por todo el parque valiéndose de medios tradicionales… y en invierno, quiere decir, con los perros.
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Algunos de los perros estaban encerrados (sin ninguna razón especial, dijeron, para usar las jaulas), otros estaban atados y con unas cuerdas delimitando hasta dónde podíamos acercarnos, mientras que otros, más sociales, sólo estaban atados, pero aceptaban cualquier tipo de caricia y mimo (ROSA: ¿Y quién aprovechó para aflorar su pasión por los perros...?)
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Tras un rato con los perros, la ranger nos dio una pequeña charla de los comienzos de la tradición de los perros en Alaska (que comenzó cuando los primeros humanos llegaron a la zona a través del estrecho de Bering, y se acrecentó cuando a finales del XIX y comienzos del XX la fiebre del oro llegó al Yukon).

Finalmente, ella misma nos mostró lo rápidos que llegaban a ser estos perros, dando una pequeña vuelta con ellos. No sé qué fue más espectacular, si verlos correr, o ver cómo sus compañeros, tras la carrera, empezaron a aullar como lobos. ¡Impresionante!
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Tenemos un vídeo grabado con la cámara de fotos, pero desgraciadamente, no graba sonido, así que los últimos 10 segundos, por favor, imaginad "uuuuuuuuuuuuuuu" por todos lados ;) ;) ;) Y perdonad la calidad, pero no era fácil :(





Para la exhibición, la ranger corrió con cinco perros: los dos primeros ejercen de líderes, y han de ser perros inteligentes que entiendan las órdenes del “musher” (el humano que lleva el trineo) y que sepan llevar al resto de los perros. El del medio era el “swing dog”, que se encarga de ayudar en los giros. Los de atrás son el músculo del trineo, perros fuertes. Hemos leído poco sobre estos perros, pero en todos los sitios dejan claro que para que un viaje tenga éxito en situaciones tan adversas como las que se encuentran a veces, los líderes han de ser perros muy inteligentes. En un post posterior escribiremos sobre la carrera más famosa de perros, la Iditarod (por cierto, que no lo sabíamos, pero cuando estuvimos en el hotelito en Fairbanks, un hombre estaba dando una charla en la entrada principal. Resulta que era Lance Mackey, ganador del Iditarod de este año, con sus 11 perros).


Tras la exhibición, volvimos a la zona del centro de visitantes del parque y aprovechamos para visitar su librería (por supuesto :) ), y después salimos de él y por la AK-3 dirección norte, muy cerca, llegamos a una zona de tiendas rústicas, algunas de ellas echas por los mismos dueños de las tiendas.




Allí nos tomamos, claro, un chai, visitamos algunas tienditas de regalos (algunas realmente chulas ;) ), y nos volvimos a la cabaña.
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Por la tarde/noche vimos una película que nos habíamos traído de casa (de Netflix) para ver en Alaska. La película se llama “Into the Wild”, llamada “Hacia rutas salvajes” en español. Esta película está basada en el libro del mismo nombre, y está basada en hechos reales. Creo que la vimos en el momento adecuado. Habíamos visto cómo y dónde vivía Jack, habíamos recorrido en coche las carreteras de Alaska, casi en Junio, con las montañas todavía nevadas hasta donde nosotros estábamos. Y la película mostraba parajes que nosotros habíamos visto, o muy parecidos.

Nosotros veíamos a Chris McCandless leer Walden, de Thoreau o La llamada de lo salvaje, de Jack London. E intentábamos entender el porqué de una decisión como la que toma el protagonista, o como la que toma Jack, el de Wiseman… abandonar la civilización, ir a la naturaleza, quedarse con lo fundamental, lo que importa primordialmente, y enfrentarse con ello al mundo.
El libro ya está en mente, y la película la recomendamos claramente, aunque creemos que si la hubiésemos visto en Madrid o en Mountain View, sin ver Alaska y todo lo que conlleva, no hubiese sido lo mismo.





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Para más información, pero en inglés, aquí tenéis el artículo original del autor del libro, en la revista Outside.