Ya estamos en España, ya podemos decir que la aventura ha terminado. Han sido quince meses (dos años si contamos toda la preparación previa) de grandísimos, buenos y malos momentos, como en toda vida que se precie. Mucho trabajo, mucho estudio, mucha diversión, muchos nervios, mucha gente maja conocida, ... si fuéramos americanos ahora os diríamos lo que MÁS nos ha gustado, pero no lo somos, y preferimos quedarnos con un poco de todo: con el silencio y la tranquilidad de vivir; con la gente que une sus vidas al encontrarse lejos de su hogar, para formar otro; con el espíritu emprendedor que existe en la bahía; con las opciones de formación (aunque, en el caso de Rosa, no tantas como pensábamos antes de llegar); con la naturaleza, impresionante y virgen, desde Mendocino hasta San Diego, desde Santa Cruz hasta el Gran Cañón, y, como punto especial, ALASKA, una tierra que nunca olvidaremos.
Experiencias nunca antes vividas: rápidos en el White American River con Phil; danza del vientre con Miriam; glaciares en Alaska; volar al círculo polar ártico y conocer a sus gentes; Stanford, con sus cursos, sus conciertos gratuitos, la graduación allí, y, cómo no, su fiesta del beso; las calles de San Francisco, sus puentes y sus largos paseos; el lujo artificial pero atrayente de Las Vegas; los chais con la persona querida; el largo y espectacular Big Sur; el valle de Yosemite, o la vista desde Glacier Point; el paseo a lo largo y ancho del lago Tahoe...
Personas que nos dieron su tiempo, y a la que no queremos listar porque seguramente olvidaríamos a gente, y no queremos. Ellos saben quiénes son, con ellos hemos tomado pizzas, ido a conciertos, cenado en casas varias, trabajado, incluso compartido casas ;), ...
Ahora nos toca volver a la vida real. Unas horas después de estar en Madrid, California queda como algo lejano, como si nos hubiéramos despertado de un sueño largo. La forma de vivir, el alejamiento de los seres queridos, incluso el día a día, han forjado experiencias diferentes a las habituales. Ahora, de repente, nos encontramos con lo que dejamos en Marzo del 2007. En qué medida la etapa californiana nos servirá para afrontar estos viejos/nuevos desafíos, es algo que tendremos que ir viendo.
Este blog llega a su fin. Ahora somos nosotros los que seguiremos las historias de otros, en sus nuevas aventuras. Les toca a ellos, es el ciclo de la vida, pero sin Simba ;)
Esperamos que los que nos hayáis seguido hayáis disfrutado con las historietas de estos dos aventureros de ciudad.
Estas dos ÚLTIMAS semanas han sido de vértigo, pero no queríamos "abandonar el barco" sin contaros cómo han acontecido. Por temas de tiempo, tendremos que resumir un poco, pero espero que aún así podamos hacer ver todo lo que ha ido pasando.
Por defecto, la semana pasaba con muuuuuuuucho trabajo. Llevo unas semanas en el despacho de Ángel, y entre que mis nuevas obligaciones me tienen hasta arriba, que tengo que hablar con mucha gente, tanto de España como de USA, y que el estar en un despacho casi en solitario (lo comparto con Suresh, pero todavía no está el 100% del tiempo) hace que no socialices tanto, no he parado. Por parte de Rosa, también muy fuerte con sus cursos, pegándole un empujón importante a todas las cosas que quería mirar antes de volverse a España. Vaya currículum que tiene, oiga usted ;)
El martes por la mañana quedé con Raquel para ir a la DMV (Tráfico) y efectuar la transacción del coche. Como siempre en Santa Clara, todo fue muy rápido y eficiente, y en 5 minutos el coche ya era de Raquel. La acerqué a su trabajo en Stanford, y me fui al currele, llegando antes de lo que pensaba. Todavía nos quedaríamos con el coche unos días, para poder ir un día más al curso de los miércoles.
Por la tarde, se pasó Mariano a echar un vistazo a algunos muebles que le interesaban. Ha estado viviendo con un compañero de trabajo, Nando, pero ahora se "independiza". Al final se queda con bastantes cosas. Siguiendo la tradición de las "moving sales", le hicimos precio amigo, que para eso sirven estas cosas.
El miércoles, ya arañando las últimas opciones, Rosa se vino en bici a comer conmigo. Nos quejamos de los tamaños de los platos en Estados Unidos, pero creo que esta vez fuimos nosotros los que provocamos miradas raras cuando no pedimos ni dos yogures pequeños, ni dos medianos, ni dos grandes, sino dos PINTAS de yogur, que en principio sólo tienen para llevar a casa ;) ;) ;) Ni el ordenador de caja tenía preparado el sacar el ticket con los "toppings" ;)
Por la noche, como siempre, a San Francisco. Fue una sesión interesante, pero ahora queda bastante trabajo que hacer. La semana siguiente hay que entregar el segundo trabajo individual (un documento de requisitos de marketing) y a la siguiente, el trabajo en grupo. A ver cómo sobrevivo a eso + el curro + la mudanza!!!). Por cierto, que fue el último viajecito de Rosa a Millbrae para buscarme. Hasta Madrid, ya no cogerá más un cochecito ;)
A última hora, pusimos el anuncio de la venta de garaje en Craigslist, la página web de cosas de segunda mano (entre muchas otras cosas) de aquí. ¡Veremos si hay suerte!
El jueves Rosita se cogió su bici, su papel celo y sus papeles de anuncio de la venta del sábado. Profesional como es, no se paró en poner cartelitos cerquita, sino que se pegó una buena vuelta a la zona. ¡Qué profesional de la publicidad! ¡Así es imposible que las cosas salgan mal!
Hacía tiempo que no cenábamos en Palo Alto, así que quedamos por la noche con el grupo de españolitos. Antes, Juan y Álex estuvieron un ratillo en casa. Fuimos a cenar al Gordon Biersch, y nos juntamos unos cuantos: Mariano, Rocío (todavía sin Ben, aunque ya quedaba poco para que volviese ;) ), Nieves, Aarón, su hermano, Miriam, David, Dani, María, Pedro, Rosa y yo.
Al día siguiente, Dani, María, Pedro, Juan, Víctor, Pablo (un antiguo alumno mío que está por aquí de vacaciones) Álex y Maria Rosa (una amiga de Juan y compañía) se iban a Las Vegas a pasar tres días de calor y fiesta. Así que nosotros aprovechamos, y, gracias a una buena idea de Dani, nos quedamos con uno de sus coches, que como son de empresa podía conducirlo sin problema.
El viernes era día de riesgo. Estadísticamente, los días donde siempre han tocado más marrones han sido los viernes, y éste tenía todas las papeletas, ya que no había ninguna persona de soporte para ningún problema que pudiese surgir: era fiesta en España, y en USA Juan, María, Dani, Álex y Pedro estaban en Vegas...
... pero menos mal, no ocurrió nada de nada...
Por la tarde, Nieves se pasó por casa para echar un vistazo a algunas cosas, y se quedó con la bici de Rosa. Después fueron Raquel y David, que venían a llevarse el coche y a echar otro vistazo a los muebles que nos quedaban; también decidieron quedarse con alguna cosa (como por ejemplo el mortero, que a David le hizo mucha ilusión, tanta, que se lo regalamos! ;) ). Ya nos despedimos de Raquel, pues en un par de días se iba de vacaciones a Nueva York, y volvería un día después de nuestra marcha.
Y llegaba el sábado mítico, el de la venta de patio (que no garage!). Nos levantamos prontito para bajarlo todo al patio, para que no tuviese que entrar nadie. La venta fue bastante diferente de lo que pensábamos, pero al final, tuvimos un poco de todo lo que esperábamos:
1. "Early Birds". Los "pájaros tempranos" que no respetan las horas que pones en el anuncio, y que se presentan antes de tiempo. Por suerte, fueron sólo quince minutos antes, así que no pasó nada, les dijimos que esperasen, y punto. La sorpresa fue que pensábamos que los pájaros estos llegaban pronto para llevarse las cosas más complicadas, más grandes, con mayor rebaja... pero no, se llevaron cuatro tonterías, y encima regateando (me pides un dólar por esto... y ¿cincuenta centavos?). 2. El "marchante de arte". Un tío se acerca y nos pregunta si tenemos alguna obra de arte... yo le contesto que si quiere, que le hago un dibujito y se lo firmo, pero que otra cosa... Nos cuenta que hace veinte años fue a una venta en Santa Cruz, y se llevó lo que pensaba que era una copia de un cuadro de un autor que conocía, por unos 7 dólares. Como le escamó lo perfecto del cuadro, lo llevó a San Francisco, y le dijeron que lo mandarían a Suiza a que lo evaluaran... se subastó por ochocientos mil dólares... y desde entonces, siempre que hay una venta de garage, se pasa "por si las moscas". 3. Un tío llega en bici. Ya con eso nos dimos cuenta de que la mesa de madera no se la llevaba. Pero tal y como llegó, se fue. 4. En general, negociadores. Cuando llegamos a la bahía, nos sorprendían lo bajo que estaban los precios en las ventas de garage, así que no se nos ocurría regatear. Pero claro, ya hemos visto lo equivocados que estábamos. Aquí les vendes una mesa por 5 dólares, y te ofrecen 3. En un caso estuvo divertido, pues vendíamos una mesa por 10 dólares. La mujer que lo quería nos preguntó si ese era el precio más bajo, y Rosa le dijo que bueno, que 7. La mujer dijo que si 5, pero yo le había entendido que aceptaba, así que le volvía a repetir "7, OK", así que ella pensó que no aceptaba su negociación, y se la quedó por los siete dolaritos. Milagro, ¡¡¡la primera vez que consigo negociar en algo!!! De aquí a las negociaciones multimillonarias, un paso ;) 5. El que "ahora viene". Un tío decía estar interesado en el sofá, pero tenía que ir a por la furgoneta, que ahora venía... ¿tú le has visto? 6. La pareja recién llegada de Europa. Casi al final de la mañana, cuando yo ya estaba pensando en que nadie se llevaría los muebles grandes, apareció una pareja con dos niños. Ella, irlandesa, y él, italiano que trabajaba en Yahoo! Irlanda, y que había venido a la central en la bahía. En un pispás se llevaron el sofá (le dijimos que estaba apalabrado, pero al final decidimos dárselo, pues llevábamos casi una hora esperando), el escritorio y un par de mesas. Nos salvaron el día, la verdad, y, como europeos que eran, y novatos, no sabían que se regateaba, así que aceptaban todos los precios de buen grado. Les hicimos alguna rebajita, eso sí :)
Así que al final nos quedamos con cosillas menores... y con los muebles que nos prestó Ángel. Volvimos a poner unos anuncios en craigslist a ver si alguien los quería... veremos a ver esta semana...
Después nos dimos una buena paliza andando para quitar cada uno de los carteles de la calle. El calor era considerable y ya llevábamos aguantando bastante toda la mañana. Habíamos decidido no hacer la venta el domingo, sabíamos que no vendría nadie.
Por la tarde, piscina, solecito (demasiado, estuvimos algo atontados después :( ), y una comida tardía en un mexicano cercano que no habíamos probado, el Chipotle.
Después, me tocó currar en los trabajos del curso durante unas horas, pero para finalizar el día, nos fuimos al Jamba Juice a tomarnos un zumo revitalizante, y al Passage to India a por unas samosas para cenar. Todo esto, en una casa con bastantes menos muebles que unas horas antes... se va notando que queda poco para irnos...
El domingo nos lo tomamos con tranquilidad, que estábamos hecho polvo de las actividades varias de nuestra vida. Nos levantamos tarde, y nos fuimos a desayunar/comer a Starbucks (como véis los fines de semana tenemos dos comidas en vez de tres ;) ). Después, mientras yo trabajaba en el curso y en cosas del trabajo, Rosa lo hacía en el jardin, trasplantando plantas del patio a la zona común, para que viniese quien viniese a la casa, siguiesen vivas.
Una piscinita para refrescarnos, y, como algo especial, nos fuimos al cine. Es algo que en Madrid hacíamos constantemente, pero que aquí, por el tema del idioma, habíamos limitado... tanto, que en este año y medio habíamos ido sólo 3 veces. Pero esta vez teníamos una buena posibilidad, viendo "Wall-E", la nueva película de Pixar. Una gran peli de dibujos animados, y donde apenas hay diálogo ;) La vimos en la hora golfa de aquí... las 9:30 de la noche ;) ;) ;)
Parte de mi tiempo aquí en Mountain View se lo dedico a nuestro jardín y esto es toda una novedad para mí. El lunes por la mañana estuve limpiándolo y quitando todas las malas hierbas. La verdad es que con lo pequeño que es, me llevó casi hora y media... ¡Qué esclavo es esto!
Este es nuestro jardín de la entrada de la casa: Al menos, podéis ver que le están saliendo muchos hijitos, y ya los he colocado para que se agarren a la tierra... Algunos de ellos cuando llegamos a la casa (en Mayo), los planté en el jardín de dentro, pero para mí que el suelo es de cemento y tiene poca arena, por tanto, pocos nutrientes, porque les está costando crecer lo suyo.
La verdad es que me gusta, pero claro, antes no había tenido más de una planta a la vez y estas no me habían durado más de 3 meses,... bueno miento, ¡¡tuve una Flor de Pascua durante poco más de un año, y eso ya es todo un logro siendo esa planta!! Pero ni una más. Tengo el “don” de cargármelas irremediablemente... :-( La plantita que me regalaron Rocío y Ben, estoy en proceso de cargármela :‘(, y no sé cómo evitarlo; por más mimos que la doy, la estoy perdiendo... Le están saliendo unos bichitos enanos que no consigo que desaparezcan y las hojas se están tornando marrones en vez de verdes, y dos florecillas que parecían que le iban a salir se quedaron a medio gas... ¡Qué desastre soy!
Después de arrreglar el jardín o de intentarlo al menos, armé la mesa. ¡Nuestro jardín ya estaba vestido! :-) ¡A disfrutarlo!
El Martes Justo tuvo que trabajar temprano desde casa así que ya aprovechamos para comer juntos en casita y estrenar nuestro jardín :-)
Por la tarde llegaron Obo y Jaime y aprovechando el coche, nos fuimos a cenar a la cafetería Borrone y después en casa nos pusieron los dientes largos enseñándonos las fotos de su experiencia en el Death Valley,
===================================================================== en las Vegas:
===================================================================== y en el Gran Cañón:
=========================================================== El día siguiente el grupo aventurero se lo tomó con tranquilidad, para poder recargar pilas para el duro viaje de vuelta a España, y por la mañana Jaime dejó a Obo durmiendo hasta que la propia naturaleza le despertara, y él cogió mi bici y se fue a Palo Alto a visitar algunas librerías.
Cuando llegó comimos los 3 en casa y luego cogieron el bus que utiliza normalmente Justo y se fueron hasta la zona donde él trabaja y desde allí a Stanford, ya que Obo aún no había estado y no podía irse sin ver el “símbolo de la humildad” de la zona ;-)
A su vuelta, trajeron comida para cocinar y nos prepararon la cena de despedida, y Juan se apuntó al acontecimiento.
Mientras, Rocío y Ben estaban en San Francisco con sus amigos, celebrando que este día era el trigésimo cumpleaños de Ben.
Este mismo día por la mañana temprano, Jaime fue a devolver el coche, así que como su vuelo salía al día siguiente bastante temprano, decidieron ir a pasar noche al aeropuerto de San Francisco, para no hacer madrugar a Justo. Así que después de la cena, les acompañamos hasta el primer punto de toda la ruta que tenían que hacer: la parada del bus que les llevaba al tren, hasta llegar al aeropuerto (bus-tren-avión).
La normalidad llegaba al hogar de los Hidalgo-García, ahora sí, ya se habían ido todos y la sensación de vacío la viviría Justo el fin de semana, ya que yo estaría en mi curso de viernes a domingo. Pero eso ya se lo dejo a él por si quiere añadir algo.
(Justo) Después de que nuestros amigos se fueran, la sensación de vacío, como dice Rosa, existía, aunque es cierto que como Jesús, Bea y Óscar se habían ido la semana anterior, no fue para tanto. Esperamos que todos se lo hayan pasado genial, y que hayan disfrutado de la experiencia californiana (y algunos, neoyorquina, arizónica y nevádica :) ). Ya sabéis que estamos esperando ciertos ¨posts¨:)
Mientras Rosa estaba en su curso, el fin de semana me lo tomé en plan tranqui. El sábado me levanté prontito y me fui con Juan a echar unos tiritos de baloncesto a unas canchas que tenemos cerca. Al final estuvimos casi dos horas. Mi rodilla no está para jugar partidos, pero por lo menos, he vuelto a comprobar, tengo tiro. A nuestro lado había un grupo de mejicanos jugando al voley, vaya paliza que se estaban pegando... cuando llegamos ya parecía que llevaban un buen rato, y cuando nos fuimos seguían ahí... viva el deporte en California! Después nos fuimos a la piscina a relajarnos un poco.
Por la tarde estuve leyendo un poco, y con Rocío, Ben y Juan me fui a cambiar la cama de aire que se había roto (Jaime, Obo, no os preocupéis, nos lo cambiaron sin problema ;) ). Por la noche vimos una peli en casa de Rocío y Ben, Piratas del Silicon Valley, que narraba la historia de los fundadores de Apple (Steve Jobs) y Microsoft (Bill Gates) en versión "teleserie". Interesante, y qué mejor sitio para verla que en el Silicon Valley, ¿no?
El domingo pasó más rápido, ya que el sábado por la noche estuve currando hasta tarde, así que un poco de piscina, un poco de lectura, y a recoger a Rosa.
Lo más curioso del fin de semana fue que cuando llegamos de la excursión de volver a casa después de mi curso, fuimos saludar a Juan; Justo quedó con él que si llegábamos pronto nos iríamos a cenar los 3 por ahí, pero estaba cansada y preferimos quedarnos en casita. A la vuelta de la suya, de repente oimos un ruido fuerte y asustados nos giramos y vimos agazapado en lo alto de una de las vallas de los vecinos... no os lo podéis imaginar... un MAPACHE!!!! El primer mapache de nuestra vida, en la ciudad, era enorme, mucho más grande que un gato, ¡qué sustito! Todo el finde cargando con la cámara de fotos por si en el curso había algo interesante que fotografiar y cuando por fin la suelto, vemos algo así, mmmmm!!!! >:-l Como no le sacamos la foto os ponemos ésta de la web que debía ser de un primo suyo…